Crazy, Stupid, Love, una comedia romántica de domingo

FICHA TÉCNICA

Título original: Crazy, Stupid, Love

Año: 2011

Género: comedia, romance

Duración: 118 minutos

País: Estados Unidos

Director: Glenn Ficarra, John Requa

Reparto: Steve Carell, Ryan Gosling, Julianne Moore, Emma Stone, Analeigh Tipton, Marisa Tomei, Kevin Bacon, Jonah Bobo, Joey King, Crystal Reed, Liza Lapira, John Carroll Lynch, Josh Groban


En Hollywood son conscientes del poder sugestivo del fin de semana, y tienen muy claro que a la hora de dirigir una comedia romántica ésta debe ser adaptable al estándar “domingo de manta y película”. Crazy, Stupid, Love es el cúlmen del plan dominical perfecto: situaciones graciosas y unos cuantos momentos empalagosos para un par de horas de entretenimiento junto a tu bolsa de palomitas.

 

Crazy, Stupid, Love y sus historias cruzadas

Crazy, Stupid, Love comienza presentándonos a Cal Weaver (Steve Carel), un tipo de mediana edad con la vida monótona y puritana norteamericana. Sin embargo, todo cambia cuando su esposa, interpretada por Julianne Moore, le confiesa que le ha sido infiel y que quiere el divorcio. Cal empieza a desmoronarse y a caer en una espiral depresiva de la que es incapaz de salir… hasta que un buen día conoce a Jacob Palmer (Ryan Gosling) en un bar de copas. Jacob le enseñará a redefinir su masculinidad y a conocer a nuevas mujeres para que deje su pasado atrás.

El otro lado de la historia lo forma Hannah (Emma Stone), abogada a punto de licenciarse que vive en su mundo con un amor conformista y resignado, pero que pronto rompe con el poca-cosa de su novio para caer en las redes del ya mencionado Jacob, un mujeriego de dudosas intenciones.

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Sin duda, EL momentazo de Crazy, Stupid, Love.

 

Como suele ocurrir en este tipo de películas, lo interesante se produce casi hacia el final, donde confluyen las historias de los protagonistas en una explosiva e hilarante situación que pondrá todos los elementos en su respectivo lugar.

 

Una historia cliché… pero una buena historia cliché

Como buena comedia romántica, en Crazy, Stupid, Love todo funciona bien para que el espectador se mantenga interesado durante la duración del metraje. Lejos de presentarnos personajes originales o con gran trasfondo, el filme se conforma con hacer que sean coherentes en su planteamiento y que además nos dejen originales diálogos. De hecho, podríamos decir que el papel de Ryan Gosling es una especie de copia de un Barney Stinson, aunque gracias a él es que el personaje de Steve Carel experimenta un cambio de 180º que propiciará más de una risa.

El aspecto negativo que creo que sufre Crazy, Stupid, Love son sus continuas idas y venidas, subidas y bajadas, de forma que el relato del padre de familia lidiando con los inicios de su divorcio debe levantarse de vez en cuando con simpáticas situaciones de lo más típicas y con recursos ciertamente facilones. Si bien el hecho de contar con la historia paralela de Hannah es un buen recurso que rompe con la monotonía, no deja de ser una mera estrategia para juntar delante del televisor a audiencias más jóvenes.

Pero al fin y al cabo, y como bien decía desde el inicio, Crazy, Stupid, Love no es más que otra película de domingo. Entretenida, graciosa por momentos y con muchas cartas para hacer de tu plan de manta y película algo más agradable.

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Periodista musical en potencia y community manager. Creo que he visto todos los vídeos de gatos por haber en Youtube. ¡El Rey en el Norte!