Mandarinas, un canto a la paz (reseña)

Imagen promocional de Mandarinas. Fuente: imdb.com

Imagen promocional de Mandarinas. Fuente: imdb.com

 

FICHA TÉCNICA

Título original:  Mandariinid (Tangerines)

Año: 2013

Género: Drama

Duración: 83 minutos

País: Estonia

Director: Zaza Urushadze

Reparto:  Lembit Ulfsak, Elmo Nüganen, Giorgi Nakashidze, Misha Meskhi, Raivo Trass


El 30 de abril llegó a nuestras carteleras, junto al mega blockbuster Vengadores: La Era de Ultrón, otra película de mucho menor presupuesto y menos conocida pero que merece mucho la pena: la estonia Mandarinas. Con este peculiar nombre se presenta en algunos cines de España, más tarde que pronto, una de las películas destacadas del año pasado, que fue candidata a Mejor película de Habla No Inglesa en los pasados Premios Óscar y en los Globos de Oro. Una modesta película que nos llega desde Estonia y que ha conseguido encandilar con su encanto y su mensaje reivindicativo a propios y extraños.

 

 

En plena guerra civil

La película Mandarinas nos traslada a 1992 y a una de esas guerras civiles que se dieron entre los antiguos miembros de la Unión Soviética. En este caso, nos situamos en la guerra que estalla cuando una provincia georgiana busca la independencia. A diferencia de la mayoría de estonios que allí estaban por trabajo y que decidieron volver a Estonia, Ivo decide permanecer en el lugar, a pesar de situarse en pleno conflicto, y ayudar a su amigo y vecino Margus con la cosecha de las mandarinas. Entonces todo cambia cuando dos combatientes, y enemigos pertenecientes a los bandos enfrentados, resultan heridos cerca de su casa e Ivo los acoge y ayuda a que se recuperen.

La película consta de muy pocos personajes y, el gran protagonista indiscutible es el adorable anciano Ivo. Él es, además, el alma de la película. Vemos como desinteresadamente va a ayudar a los heridos y los lleva hasta su casa donde los cuidará y sanará a pesar del enfrentamiento entre ellos y del peligro que supone en caso de que aparezcan por su casa soldados de una u otra parte.

Otro personaje destacado, aunque mucho más secundario, es Margus, vecino y amigo de Ivo, al que ayuda con las mandarinas haciendo cajas para recogerlas e intenta traer ayuda para que la cosecha no se eche a perder y poder recogerla antes de que la guerra lo destroce todo. La adorable amistad de Margus e Ivo nos hace creer en la bondad del ser humano, incluso en tiempos de guerra.

MArgus e Ivo recogiendo las mandarinas. Fuente: imdb.com

Margus e Ivo recogiendo las mandarinas. Fuente: imdb.com

Además tenemos a los heridos, uno de los cuales es un mercenario checheno (ruso), que lucha contra la independencia y, por otro lado, el georgiano, que lucha por la independencia y que es el que está más herido. El checheno, Ahmed, en mejores condiciones de salud, querrá matar al convaleciente georgiano, Niko, desde el principio; pero su agradecimiento a Ivo se lo impide, al menos, mientras son huéspedes en su casa.

Estos cuatro personajes son los principales y crearán una peculiar relación y dinámica, con Ivo al centro, en esa casa que, durante unos días, casi parece un hospital de guerra.

 

Contra el odio

Está claro que la historia de la película pretende emitir un mensaje alto y claro: la violencia no es la solución y en la guerra nadie gana. Ivo irá pacificando y calmando las ganas de luchar de los heridos, especialmente del checheno y les hará entender que los que luchan en bandos opuestos y tienen diferentes creencias no son, al final y al cabo, tan diferentes. Más bien al contrario. Ambos luchan por sus familias y han sufrido mucho.

Otro de los pilares de la película es la fortaleza de un personaje como Ivo, que se niega a abandonar un lugar que todos han dejado, incluso su propia familia. Sabemos que tiene algún motivo, pero son varios los que se lo preguntan y siempre evita responder. Está será una de las grandes incógnitas de la película. En ella también se mezcla la guerra y como, a pesar de ella, la vida sigue, con Ivo y Margus casi preocupándose más de las mandarinas que de este enfrentamiento.

 

Fotografía evocadora

También en el apartado técnico destaca Mandarinas, con una fotografía hipnotizante, en el que los planos lentos y el contraste de los colores del campo y, sobre todo, de las mandarinas con los colores de la guerra llama mucho la atención.

Algo destacable también es el caso de la banda sonora, casi inexistente hasta el final del film. Lo único que tenemos durante toda la película es una serie de notas repetidas que se pueden escuchar durante ciertas escenas, pero poco más. El protagonismo queda en mano de las imágenes y de los grandes diálogos.

 

Ivo es el gran protagonista y alma del film. Fuente: imdb.es

Ivo es el gran protagonista y alma del film. Fuente: imdb.es

 

Una película con alma

Debo confesar que (creo) esta es la primera película estonia que veo. Siempre te enfrentas con ciertos prejuicios, en su mayoría inintencionados, al visionado de nuevas culturas, pero el resultado ha sido muy positivo. Más que, por poner un ejemplo, cuando vi la polaca Ida, que venció a Mandarinas en la categoría en la que estaban nominadas en los últimos premios Oscars.

Mandarinas es una película para soñadores, incluso podríamos decir para ingenuos, para los que buscan el bien en el mal y lo positivo cuando algo malo ocurre. Uno de los adjetivos que más describen a esta película es conmovedora. Una pequeña obra de arte, pausada; una lección de vida que consigue transmitir el mensaje que quiere.

La clave del éxito de esta obra está, en un gran porcentaje, en el protagonista, probablemente uno de los señores que más ternura me ha transmitido en el cine desde hace mucho tiempo. Un mensaje enviado desde la sencillez y la honestidad de una película con alma propia cuyo final, seguro, te llegará al corazón.

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Persona humana más perdida que Frodo en Mordor, sin Sam. Grandes obsesiones: ESDLA, HP, GOT, TWD, Supernatural, DC y Marvel (entre muchas otras). Me encantan las cosas apocalípticas. no sé si eso quiere decir algo.